SAN JOSÉ DEL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA DEL AMOR
de Bartolomé López Lara, el sábado, 19 de marzo de 2011 a las 11:22
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Hace unos meses el hijo de mi hermano mayor, Antonio, ya fallecido, mi sobrino Luis Carlos de la Santísima Trinidad, que ese es el nombre que le impusieron en su Baustismo, y que aunque nació y se crió en Linares, provincia de Jaén, reside en Córdoba capital desde hace más de treinta años ( tiene 44 ), se unió a una preciosa chica cordobesa llamada María del Amor ( cosas del destino ).
Dios, que siempre obra por medio de su divina Providencia, hizo posible esta unión ( como todas, pues según dice el refrán, el matrimonio y la mortaja, del cielo bajan ).
Tengo ante mi vista la fotografía de ellos del día más feliz de su vida: el de su enlace, y, como todos los novios el día de su boda, están radiantes de felicidad y guapísimos ( ella, como casi siempre, más, porque la verdad es que mi sobrino ha tenido mucho gusto y mucha suerte, pues además es más buena que el pan, según se suele decir.
Y hoy, día del Patriarca san José, sobre el cual escribí anteayer, Dios hace venir sobre mi su Luz en esta hermosa mañana del sábado, iluminada con un sol esplendoroso y un cielo totalmente despejado, como mi mente ahora, limpio, de un azul intenso, en esta capital del Pisuerga y del Esgueva, río éste último que da nombre a una afamada marca de queso, " La flor de Esgueva ", riquísimo, y, a través de mis sobrinos, me hace ver parte de su Verdad, llevándome del matrimonio de ellos al de san José y santa María.
Ella, como sabe todo el mundo, fue a la casa de su marido estando embarazada por obra y gracia del Espíritu Santo, y fue a José al que el ángel del Señor le dijo que había de imponerle el nombre de Jesús. Vemos, pues, que María tuvo dos esposos: el Espírtu Santo, cuya " Semilla " divina iba a dar como fruto el futuro Jesús, que por eso mismo sería Dios y hombre verdadero, al ser hijo de Dios e hijo de María, y san José, su esposo humano, que fue el que después crió, educó, cuidó y amó a Jesús, como el hijo adoptivo suyo que era, asistido en todo momento por el propio Espíritu Santo, haciendo de José el hombre justo y virtuoso que fue siempre. E igualmente amó a María, con el amor del propio Espíritu Santo, que le fue infundido gracias a su fe y sus probadas humildad y bondad.
Tenemos, pues, en san José, al representante perfecto del Espíritu Santo de Dios, como esposo y como padre de María y Jesús, respectivamente. Por eso en el artículo que hice anteayer, al final dije que el día del Padre tenía que ser también el del Esposo.
¿ Vemos ahora más claramente el por qué de que todas las familias de la Tierra tengan que fijarse en la de Nazareth como modelo por ser ella la imagen perfecta de la Familia Trinitaria ?
Sí, ciertamente cada familia es una " iglesia doméstica", y, como tal, tiene un camino que recorrer hasta llegar a ser semejante a la de Nazareth, porque esa es su meta. Y por ello cada uno de sus miembros han de asemejarse a los de ella: los varones a san José, las mujeres a santa María, y los hijos al Niño Jesús.
Por eso vino Dios al mundo. Sólo por eso. Para mostrar a todos el camino que había que recorrer para llegar a la santidad, a la justicia y al amor de Dios, que se daban perfectamente en la Sagrada Familia de Nazareth, en la que el Poder y la Justicia de Dios estaban en José, y en María su más delicado Amor, y por eso se sometía a su marido, como Jesús obedecía en todo a los dos. Pero si falta el amor de Dios esa relación perfecta entre los miembros de las familias no puede darse jamás, porque todo se ve con los ojos del mundo, regido por su príncipe, Satanás, y no con los de Dios, y por eso existen las comparaciones y las equiparaciones, el deseo de no ser menos que , ni mandar menos que, y el de que por qué motivo ellos tal o ellos cuál, los celos, la envidia.......todo ello fruto del desamor, o, dicho de otro modo, del amor propio y egoísta, opuesto por completo al de Dios.
Satanás está de enhorabuena últimamente, porque ( al menos de momento, en tanto dura la situación actual ), ha logrado dividir más que nunca al hombre y a la mujer y romper más matrimonios que en ningún otro momento de la Historia, y también que irrumpan en el mundo -y prevalezcan entre tantos y tantos millones de personas- sus ideas, todas falsas, como no puede ser de otra manera, porque es el padre de la falsedad y de la mentira, que, sin embargo, son tenidas como verdaderas por todos los interesados en seguirle, y, poco a poco, están tomando carácter de naturaleza, como las uniones de homosexuales y lesbianas, que, lo quieran reconocer o no, son aberraciones, por más que quieran hacernos ver lo contrario, debidas al trastorno interno de la sexualidad, mal orientada, originado por el pecado de los hombres, desde Adán, lo mismo que el resto de las que se cometen, cuya clase y número son incontables, a cada momento, en el mundo. Sé que decir esto es lo más parecido a un sunami para todos los que llevan sus vidas de esa manera, y también para los que aún sin llevarla se han arrimado al " progreso " por intereses particulares. Pero es mi deber de hijo de Dios y de creyente decirlo, sean cuales sean las consecuencias que se deriven de ello.
Conozco de sobra que hay muchos matrimonios rotos porque no hubo otra alternativa, pero que no se quiso llegar a esa situación, al menos por parte de uno de los dos cónyuges, el cual ( o la cual ) no volvió nunca a unirse a ningún otro, porque, de haberlo hecho, hubiese vivido en pecado de adulterio, porque el matrimonio es indisoluble, y por más separados que estén y aunque no se quieran ni ver, siguen estando casados a los ojos de Dios, aunque civilmente los separen y civilmente se vuelvan a unir. El adulterio persiste, sépase bien. Y de eso hay que responder el día del Juicio,, como de todas las malas acciones que se hayan cometido.
Y hemos llegado al fin del tema de hoy, el de san José, el de la Sagrada Familia de Nazarteh, a la cual hemos de imitar para traer la Gloria de Dios a la Tierra y echar de ella para siempre a Satanás, sus demonios y todos los que de este mundo se hayan empeñado en seguirles, que se habrían hecho iguales a ellos, es decir, hijos del Diablo. Ojalá que no haya ninguno y nos podamos salvar todos.
En este día del glorioso san José os mando todo mi afecto y mi deseo de que lo paséis santa y felizmente.
Dios, que siempre obra por medio de su divina Providencia, hizo posible esta unión ( como todas, pues según dice el refrán, el matrimonio y la mortaja, del cielo bajan ).
Tengo ante mi vista la fotografía de ellos del día más feliz de su vida: el de su enlace, y, como todos los novios el día de su boda, están radiantes de felicidad y guapísimos ( ella, como casi siempre, más, porque la verdad es que mi sobrino ha tenido mucho gusto y mucha suerte, pues además es más buena que el pan, según se suele decir.
Y hoy, día del Patriarca san José, sobre el cual escribí anteayer, Dios hace venir sobre mi su Luz en esta hermosa mañana del sábado, iluminada con un sol esplendoroso y un cielo totalmente despejado, como mi mente ahora, limpio, de un azul intenso, en esta capital del Pisuerga y del Esgueva, río éste último que da nombre a una afamada marca de queso, " La flor de Esgueva ", riquísimo, y, a través de mis sobrinos, me hace ver parte de su Verdad, llevándome del matrimonio de ellos al de san José y santa María.
Ella, como sabe todo el mundo, fue a la casa de su marido estando embarazada por obra y gracia del Espíritu Santo, y fue a José al que el ángel del Señor le dijo que había de imponerle el nombre de Jesús. Vemos, pues, que María tuvo dos esposos: el Espírtu Santo, cuya " Semilla " divina iba a dar como fruto el futuro Jesús, que por eso mismo sería Dios y hombre verdadero, al ser hijo de Dios e hijo de María, y san José, su esposo humano, que fue el que después crió, educó, cuidó y amó a Jesús, como el hijo adoptivo suyo que era, asistido en todo momento por el propio Espíritu Santo, haciendo de José el hombre justo y virtuoso que fue siempre. E igualmente amó a María, con el amor del propio Espíritu Santo, que le fue infundido gracias a su fe y sus probadas humildad y bondad.
Tenemos, pues, en san José, al representante perfecto del Espíritu Santo de Dios, como esposo y como padre de María y Jesús, respectivamente. Por eso en el artículo que hice anteayer, al final dije que el día del Padre tenía que ser también el del Esposo.
¿ Vemos ahora más claramente el por qué de que todas las familias de la Tierra tengan que fijarse en la de Nazareth como modelo por ser ella la imagen perfecta de la Familia Trinitaria ?
Sí, ciertamente cada familia es una " iglesia doméstica", y, como tal, tiene un camino que recorrer hasta llegar a ser semejante a la de Nazareth, porque esa es su meta. Y por ello cada uno de sus miembros han de asemejarse a los de ella: los varones a san José, las mujeres a santa María, y los hijos al Niño Jesús.
Por eso vino Dios al mundo. Sólo por eso. Para mostrar a todos el camino que había que recorrer para llegar a la santidad, a la justicia y al amor de Dios, que se daban perfectamente en la Sagrada Familia de Nazareth, en la que el Poder y la Justicia de Dios estaban en José, y en María su más delicado Amor, y por eso se sometía a su marido, como Jesús obedecía en todo a los dos. Pero si falta el amor de Dios esa relación perfecta entre los miembros de las familias no puede darse jamás, porque todo se ve con los ojos del mundo, regido por su príncipe, Satanás, y no con los de Dios, y por eso existen las comparaciones y las equiparaciones, el deseo de no ser menos que , ni mandar menos que, y el de que por qué motivo ellos tal o ellos cuál, los celos, la envidia.......todo ello fruto del desamor, o, dicho de otro modo, del amor propio y egoísta, opuesto por completo al de Dios.
Satanás está de enhorabuena últimamente, porque ( al menos de momento, en tanto dura la situación actual ), ha logrado dividir más que nunca al hombre y a la mujer y romper más matrimonios que en ningún otro momento de la Historia, y también que irrumpan en el mundo -y prevalezcan entre tantos y tantos millones de personas- sus ideas, todas falsas, como no puede ser de otra manera, porque es el padre de la falsedad y de la mentira, que, sin embargo, son tenidas como verdaderas por todos los interesados en seguirle, y, poco a poco, están tomando carácter de naturaleza, como las uniones de homosexuales y lesbianas, que, lo quieran reconocer o no, son aberraciones, por más que quieran hacernos ver lo contrario, debidas al trastorno interno de la sexualidad, mal orientada, originado por el pecado de los hombres, desde Adán, lo mismo que el resto de las que se cometen, cuya clase y número son incontables, a cada momento, en el mundo. Sé que decir esto es lo más parecido a un sunami para todos los que llevan sus vidas de esa manera, y también para los que aún sin llevarla se han arrimado al " progreso " por intereses particulares. Pero es mi deber de hijo de Dios y de creyente decirlo, sean cuales sean las consecuencias que se deriven de ello.
Conozco de sobra que hay muchos matrimonios rotos porque no hubo otra alternativa, pero que no se quiso llegar a esa situación, al menos por parte de uno de los dos cónyuges, el cual ( o la cual ) no volvió nunca a unirse a ningún otro, porque, de haberlo hecho, hubiese vivido en pecado de adulterio, porque el matrimonio es indisoluble, y por más separados que estén y aunque no se quieran ni ver, siguen estando casados a los ojos de Dios, aunque civilmente los separen y civilmente se vuelvan a unir. El adulterio persiste, sépase bien. Y de eso hay que responder el día del Juicio,, como de todas las malas acciones que se hayan cometido.
Y hemos llegado al fin del tema de hoy, el de san José, el de la Sagrada Familia de Nazarteh, a la cual hemos de imitar para traer la Gloria de Dios a la Tierra y echar de ella para siempre a Satanás, sus demonios y todos los que de este mundo se hayan empeñado en seguirles, que se habrían hecho iguales a ellos, es decir, hijos del Diablo. Ojalá que no haya ninguno y nos podamos salvar todos.
En este día del glorioso san José os mando todo mi afecto y mi deseo de que lo paséis santa y felizmente.
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